RASGO: Valentía
PREMISA: “Sigo mi corazón”
María Valentina es una mujer que no le teme a nada ni a nadie. Gracias a su recio carácter e indómito corazón, se ha ganado innumerables amigos y, por supuesto, algunos enemigos. Su pasión por defender las causas nobles y justas, conquista el corazón de aquellos a quienes defiende, y al mismo tiempo le causa problemas, pues ella no sabe manejar su “pasión”, sino viceversa: su pasión la maneja a ella. Por ello, le dice a la gente cosas que no debe, porque sufre la injusticia.
Tiene picardía, buen humor y excelentes dotes de negociante, que ella ha sabido usar para ayudar a su familia a salir adelante. No le teme al dolor, ya que a lo largo de su vida ha tenido que enfrentarse a varios. Su madre le confiesa en el lecho de muerte que su papá fue un marino de nombre Reynaldo que habita en una población costera llamada Pueblo Escondido, y le hace prometer que irá a conocerlo. Esa búsqueda cambiará a María Valentina y a su destino para siempre.
Una vez en Pueblo Escondido, la búsqueda de Reynaldo, su padre, en compañía de Prudencia, su inseparable nana, la lleva a encontrar al hombre más maravilloso que haya conocido: Luis Eduardo, un joven que logra conquistarla desde el primer momento. Rápidamente la pasión entre los dos crece con intensidad. Pero este amor es imposible y la tentación de tenerlo cerca de la llena por primera vez en su vida de miedo. Miedo a seguir a su corazón.
A pesar de sus intrincados sentimientos, María Valentina no pierde su temple, y más aún al descubrir que no es la única hija ilegítima de Reynaldo Santibáñez en Pueblo Escondido. Cuatro hijas más y ella conformarán “Las Marías”, las hermanas “marcadas” por el pecado, como las llama el pueblo entero. Ellas serán señaladas por los errores de su padre. María Valentina, liderando siempre el grupo de hermanas, enfrentará el rechazo de la cruel Digna de Santibáñez, la humillada esposa de Reynaldo; las burlas del pueblo; las trampas de Úrsula, la perversa novia de Luis Eduardo; e incluso llegará a enfrentarse a él, con tal de sacar adelante junto con “Las Marías” un mismo sueño: construir una familia en las tierras del Tesoro.
Renunciando a sus sentimientos y para evitar la “tentación”, María Valentina establecerá una relación con Alfredo Pardo, “encantador de serpientes”, quien descubre en la jovencita el verdadero amor. Sin embargo, ella jamás sentirá deseo por él.
María Valentina nunca perderá su integridad. Nunca va a permitir que nadie la falte al respeto. Es defensora de sus hermanas más débiles.